Prov30 - kzu/VocabularioTeologiaBiblica GitHub Wiki
El Antiguo Testamento
PROVERBIOS
Capítulo 30
Palabras de Agur, hijo de
Iaqué, de Masá. Oráculo de este gran hombre: ¡Me he fatigado, Dios, me he
fatigado, Dios, y estoy exhausto!
Sí, soy demasiado torpe para
ser un hombre y no tengo la inteligencia de un ser humano;
nunca aprendí la sabiduría, ¡y qué puedo
saber de la ciencia del Santo!
¿Quién subió a los cielos y
descendió? ¿Quién recogió el viento en sus puños? ¿Quién contuvo las aguas en
su manto? ¿Quién estableció los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el
nombre de su hijo, si es que lo sabes?
Toda palabra de Dios es
acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él.
No añadas nada a sus
palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.
Hay dos cosas que yo te pido,
no me la niegues antes que muera:
aleja de mí la falsedad y la
mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria,
no sea que, al sentirme
satisfecho, reniegue y diga: «¿Quién es el Señor?», o que, siendo pobre, me
ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios.
No denigres a un servidor
delante de su patrón, no sea que él te maldiga y cargues con la culpa.
Hay cierta clase de gente que maldice a su
padre y no bendice a su madre,
gente que se considera pura y no se ha
lavado de su inmundicia.
¡Qué altaneros son los ojos
de esa gente, cuánto desdén hay en sus miradas!
Sus dientes son espadas y
sus mandíbulas, cuchillos, para devorar a los desvalidos de la tierra y a los
más pobres entre los hombres.
La sanguijuela tiene dos
hijas: «¡Dame!» y «¡Dame!». Hay tres cosas insaciables y cuatro que nunca
dicen: «¡Basta!».
el Abismo y el vientre
estéril, la tierra, que no se sacia de agua, y el fuego, que nunca dice:
«¡Basta!».
Al ojo que se burla de su padre y
desprecia la vejez de su madre, lo vaciarán los cuervos del torrente y lo
devorarán los aguiluchos.
Hay tres cosas que me superan y cuatro que
no comprendo:
el camino del águila en el cielo, el
camino de la serpiente sobre la roca, el camino del hombre en una joven.
Esta es la conducta de la mujer adúltera:
come, se limpia la boca y exclama: «¡No hice nada malo!».
Por tres cosas tiembla la tierra y hay
cuatro que no puede soportar:
un esclavo que llega a rey, un tonto que
se harta de pan,
una mujer odiada que encuentra marido y
una esclava que hereda a su señora.
Hay cuatro seres, lo más
pequeños de la tierra, que son sabios entre los sabios:
las hormigas, pueblo sin
fuerza, que aseguran sus provisiones en verano;
los damanes, pueblo sin
poder, que instalan sus casa en la roca;
las langostas, que no tienen
rey, pero avanzan todas en escuadrones;
la lagartija, que puedes
agarrar con la mano, pero habita en los palacios de los reyes.
Hay tres cosas de paso
majestuoso y cuatro que caminan con elegancia:
el león, el más fuerte entre
los animales, que no retrocede ante nada;
el gallo vigoroso, o el chivo, y el rey al
frente de su regimiento.
Si fuiste tan tonto que te exaltaste a ti
mismo y luego reflexionaste, tápate bien la boca,
porque apretando la leche se saca
manteca, apretando la nariz se saca sangre y apretando la ira se saca una
disputa.