Habla en estos términos a los israelitas:
Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial –el voto de nazireo– con
el fin de consagrarse al Señor,
deberá abstenerse del vino y de cualquier
otra bebida embriagante. Tampoco beberá vinagre de vino o de bebida
embriagante, ni beberá jugo de uvas, ni comerá uvas maduras o secas.
Durante todo el tiempo de su nazireato, no
comerá ningún producto de la cepa de la vid, ni siquiera las semillas o la
cáscara.
Mientras esté consagrado por el voto,
ninguna navaja tocará su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al
Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello.
Durante todo el tiempo de su consagración
al Señor, no se acercará a ningún muerto.
Aunque mueran su padre, su madre, su
hermano o su hermana, no incurrirá en impureza a causa de ellos, porque él
lleva sobre su cabeza la consagración de su Dios.
Durante todo el tiempo de su nazireato, es
un consagrado al Señor.
Si una persona muere repentinamente cerca
de él, haciendo impuro su cabello consagrado, se cortará el cabello el día de
su purificación, es decir, el séptimo día.
Al octavo día, presentará al sacerdote, la
entrada de la Carpa del Encuentro, dos torcazas o dos pichones de paloma.
Entonces el sacerdote los ofrecerá, uno
como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y practicará el rito
de expiación en favor de ese hombre, por la falta en que incurrió a causa del
cadáver. Ese mismo día volverá a consagrar su cabeza:
se consagrará al Señor por el tiempo de su
nazireato y presentará un cordero de un año como sacrificio de reparación. El
tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque su cabello consagrado se había
vuelto impuro.
Este es el ritual para el nazireo: una vez
cumplido el tiempo de nazireato, será conducido a la entrada de la Carpa del
Encuentro,
y allí presentará, como ofrenda al Señor,
dos corderos –uno macho y una hembra– de un año y sin defecto, el primero para
un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero sin
defecto para un sacrifico de comunión;
una cesta con tortas de harina de la mejor
calidad, sin levadura y amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas
con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes.
El sacerdote presentará todo esto delante
del Señor, y ofrecerá el sacrificio por el pecado y el holocausto.
Luego ofrecerá el carnero al Señor como
sacrificio de comunión, junto con la cesta de los ácimos, y también ofrecerá
las oblaciones y las libaciones.
Entonces el nazireo se cortará el cabello
consagrado, a la entregada de la Carpa del Encuentro, y lo echará en el fuego
que arde debajo del sacrificio de comunión.
El sacerdote tomará la espalda ya cocida
del carnero, una torta sin levadura de la cesta y una galleta sin levadura, y
las pondrá en las manos del nazireo, después que este se haya cortado el
cabello.
Luego hará el gesto de presentación
delante del Señor, y todo esto será una cosa sagrada, destinada al sacerdote,
además del pecho y la pata. Después, el nazireo podrá vino.
Esta es la ley concerniente al nazireo. Si
además de su nazireato, promete con voto al Señor una ofrenda personal –según
se lo permitan sus medios– cumplirá el voto que hizo, además de lo que
establece la ley sobre nazireato.
la bendición de los sacerdotes
El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a
Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:
Que el Señor te bendiga y te
proteja.
Que el Señor haga brillar su rostro sobre
ti y muestre su gracia.
Que el Señor te descubra su rostro y te
conceda la paz.
Que ellos invoquen mi Nombre sobre los
israelitas, y yo los bendeciré.