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E_nieveclara_2 · Los patines de Quirina

Estado: encargo jugable en el archivo de su pueblo; independiente del diario Campaña.

Lugar: Nieveclara. Requiere: ninguna historia previa.

Cómo completarlo

Acepta el encargo en Astra y escucha su inicio.

  1. Habla con Quirina y con Anselmo sobre el trineo viejo.
  2. Trae 3 de madera de pino de poda, 2 de cuerda y 1 de hierro. Entrega: 3 nieveclara_madera, 2 cuerda, 1 hierro.
  3. Espera una noche a que seque el barniz.

Escucha el giro y elige una sola respuesta: A: ponerlos como agarraderas del trineo nuevo, para que las manos de Quirina los encuentren; B: convertirlos en una banca a la orilla del lago, donde Quirina enseña a su aprendiz.

Premio único

{'monedas': 120, 'objetos': {'nieveclara_semilla': 1, 'cuerda': 2}}

Repetir el cierre no vuelve a pagar.

Guion completo

Tadeo: Quirina me trajo su trineo de pesca. Se le partió un patín en el hielo del lago.

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Quirina: Ese trineo tiene veinte inviernos. Lo quiero como estaba.

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Tadeo: Ajá. El problema es que, como estaba, se partió.

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Anselmo: La funda se la tejí yo hace años. Al menos esa sí la pueden dejar como estaba.

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Tadeo: Hice patines nuevos, más anchos, probados con Otto en la curva mala. Y guardé los viejos.

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Quirina: Se ve distinto. No sé si mis manos lo van a reconocer.

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Narrador: El acuerdo queda anotado en el archivo del pueblo.

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Quirina: Agarraderas. Mis manos los conocen. El resto que aprenda a conocerme.

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Tadeo: Las lijé poquito, para que no pierdan las marcas de sus guantes.

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Quirina: Lo probé en el lago. Desliza callado. Como debe ser.

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Tadeo: Un trineo menos en la pared de pendientes. Bueno, este no estaba en la pared, pero se siente igual.

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Anselmo: Sonríe un poco, Tadeo, que nadie te va a cobrar por eso.

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Quirina: Una banca. Así el aprendiz se sienta donde yo me sentaba, y los patines descansan.

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Anselmo: Le tejo un cojín. A rayas chillonas, porque me da la gana.

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Quirina: Lo probé en el lago. Desliza callado. Como debe ser.

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Tadeo: Un trineo menos en la pared de pendientes. Bueno, este no estaba en la pared, pero se siente igual.

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Anselmo: Sonríe un poco, Tadeo, que nadie te va a cobrar por eso.

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